El transformista esta obligado a generar un producto.

Siempre había tenido las ganas de vestirme de mujer, -tenía como 15 años-, un buen amigo me decía que no, que cuando cumpliera 18 años. Paso el tiempo… andaba detrás de todas las que hacían show hasta que cumplí los 18. Faltaba una para un show en Antofagasta -soy de Antofagasta-, me pescó uno de mis amigos, me maquilló y todo el asunto. Encontré que me veía bien, no podía pedir más si me estaban dando una oportunidad y seguimos pá delante nomás. Me veía fea en comparación a resto. Faltaba una en el show, la que era p’al chiste y ahí me empecé a enchufar como era el cuento. Un “cola” como que se apiado de mi y me dijo que me iba a enseñar a ser transformista, -él es Campeón Nacional de Aeróbica-, baila muy bien, me enseñó a hacerme los trajes, me enseñó maquillaje y cuando vio que ya estaba preparado, -en la “Underboys”(1) de Antofagasta se hizo un Concurso de Dragqueen(2) - me apadrinó y así empecé a participar en todo lo que es show. Gané el concurso, trabajé como seis meses en la “Underboys” y me vine para acá (Iquique), donde nadie me conocía, sino por lo que yo hacia, -que creo lo hacia bien-, empecé a darme a conocer y a simpatizarle a la gente puh.

¿Dices que siempre tuviste interés por interés de vestirte de mujer?

Todo partió por mi cuento sexual. De niño sabía que me gustaban los hombres, pero yo no sabia qué, pensaba que era el único gay que existía y no habían más. Pero después cuando me empecé a meter en este “mundo” (?), empecé a compartir con otros , conocí la discoteque, me di cuenta que lo gay era un “imperio” prácticamente, ahí conocí el cuento del transformismo. Cuando los veía vestidos de mujer me decía, -yo nunca voy a hacer eso-, pero después me empezó a picar el bichito…

Muchos de los transformistas son delgados, como finitos, muy femeninos y tu tienes una contextura XL, ¿Ha sido algo en contra o positivo?

De todas maneras, ha sido algo totalmente positivo para mí, para la Josefa, porque tengo lo que ningún otro transformista, -por lo menos aquí- en Iquique tiene. Lo fuerte mío es el baile, tengo mucha elasticidad, creo que aprendí bien lo que me enseñaron y le he sacado partido a eso. Puedo armar una coreografía rápido aprendérmela rápido, puedo abrirme de piernas, girar… no basta con tener un cuerpo bonito, mientras tengai las ganas y tengai la cara, hay que darle nomás.

¿Tienes estudios de baile, practicaste gimnasia, algo así?


Cuando niño estudié dos años danza, fue todo… después conocí, como te decía, a ese transformista que me dijo te voy a enseñar a ser el mejor, por supuesto él tenía estudios y me enseñó todo lo que a mi me faltaba.

¿Tu familia en esta historia, que participación tiene?

(Piensa largamente) ¡Ay, mi familia!, es como súper complicado porque ellos de partida no aceptan mi condición sexual, no aceptan que yo sea gay, -bueno yo te hablo-, pa’mi mi familia es mi mamá, cachai, porque mi papá falleció cuando yo estaba chico, estaba recién nacido. Tenía un padrastro que me daba todo lo que yo necesitaba, pero nunca lo he sentido como papá, cachai, que me mande, que me rete, que me diga lo que esta bien o lo que esta mal. Siempre pa’mi mi mamá ha sido mi padre y mi madre. Ella es una mujer chapada a la antigua, dice que -¡el hombre es hombre!- y por lo tanto tiene que estar con una mujer, cacahi. Así que trato de no tomarle el tema, ella siempre me dice -“todos tus hermanos fueron papá, menos tú”-, sé que decirle -¡Mamá yo hago un show vestido de mujer!-, es un patatús automático.

¿Nunca te han visto de mujer?

Si me ha visto, pero es mucho sufrimiento para ella. Una vez un “cola”, -de puro maldadoso cachai-, mando una carta a mi casa, -yo estaba en Antofagasta estudiando-, una carta con una foto mía vestida de mujer, cachai. La entrevista completa se encuentra en el libro.

(1) Disco gay más antigua del norte de Chile.
(2) Género del transformismo espectáculo, exageración de la mujer sin dejar de lado algún rasgo masculino. Generalmente mucho color, bocas enormes y grandes plataformas.